Los hombres nacidos en Yorkshire, o los Yorkshiremen, como los llamaremos de ahora en adelante, son tipos que destacan, según la cultura popular inglesa, por no destacar en nada. De hecho, los Monty Python adaptaron un sketch cómico de los años sesenta llamado The Dour Yorkshiremen, lo cual suena bastante peor en nuestro idioma, algo así como los “los ariscos hombres de Yorkshire”, en el que los retratan como gente torpe y sin carisma. Los Yorkshiremen viven en uno de los condados más antiguos de Inglaterra, y se jactan de sus costumbres centenarias como hornear panqueques, a los que llaman, con orgullo inconmensurable, “Yorkshire Puddin”.

Además de ser la tierra de los panqueques horneados, Yorkshire es la patria de James Milner, un jugador que, por lo demás, podría ser un tipo cualquiera. Los Yorkshiremen tienen fama de ser hombres básicos, primarios, aburridos. Una fama que ha perseguido al centrocampista del Liverpool. Tanto que el perfil de Twitter llamado Boring James Milner es casi tan famoso como el suyo, que, dicho sea de paso, inauguró a fines de marzo y ya cuenta con cientos de miles de seguidores. Repasar la cuenta paródica es un deber que ningún usuario de redes que se precie de serlo debe esquivar.

James Milner, sin embargo, no es un tipo cualquiera. Es un futbolista de élite, cuya carrera se ha desarrollado básicamente en equipos grandes de la Premier League. Su andar pesado, sus espaldas casi tan cuadradas como su quijada y su rostro adusto lo traicionan: su aparente falta de glamour es inversamente proporcional a su calidad como jugador de fútbol. Y Milner, además, es un poco más que eso o, mejor dicho, es todo eso y mucho más.

Posiblemente, las dos únicas posiciones que no ha ocupado en el campo son las de portero y defensor central. Para todo lo demás, existe James Milner. Ya en el 2005, cuando apenas tenía tres años como profesional y jugaba en el Leeds United, Claudio Ranieri, quien en ese entonces dirigía al Chelsea, señaló que Milner parecía un jugador mucho más experimentado de lo que realmente era. Ese es un concepto que se ha mantenido a lo largo de su carrera, y ahora, con la experiencia real que ostenta a sus 32 años, es todo un líder.

 


Nueva vida en Anfield


Tras pasar cinco temporadas en el Manchester City, jugando en todas las posiciones del mediocampo, decidió, al final de su contrato, fichar por el Liverpool. La promesa de la dirigencia Red fue darle más protagonismo, sobre todo en el centro del campo, donde se sentía más cómodo, para lo cual tuvo que reducir su sueldo en 60.000 libras al mes. Las cosas, sin embargo, fueron cambiando.

La banda izquierda de la defensa del Liverpool fue un laberinto para Klopp, quien terminó optando por el multifuncional Milner como lateral por ese lado. El futbolista, que llegó al equipo como vice capitán, dio la cara y pasó gran parte de la temporada pasada ocupando ese lugar sin cometer errores y brindando la seguridad que Alberto Moreno nunca pudo ofrecer. Esta temporada, con la llegada del escocés Andrew Robertson, el inglés parecía relegado al banco de suplentes al no contar como titular en la volante de tres constituida por Emre Can, Wijnaldum y Jordan Henderson, e incluso por detrás de Coutinho.

La venta de Coutinho y la lesión de Emre Can le abrieron terreno a Milner para que recuperara el lugar que siempre buscó: el de interior en una línea de tres, preferentemente tirado hacia la izquierda. Sendos partidazos contra el Manchester City (en Premier y Champions) y una regularidad bastante habitual en él le volvieron titular indiscutible. Su extraordinario desempeño en la primera semifinal contra la Roma justificó plenamente la decisión de Jurgen Klopp.

El entrenador alemán es un obsesivo del pressing, y está claro que para él es muy importante que sus jugadores sean intensos, sepan ocupar los espacios y no den respiro a los rivales para salir con calma. Para ese fin, James Milner, quien, por lo demás, no es ni demasiado rápido, ni muy técnico ni seduce con su brillantez, es el jugador ideal. Un tipo que nunca deja de correr y que tiene un buen primer pase. De hecho, el martes pasado en Anfield se convirtió en el jugador con más asistencias en una sola Champions (10), desplazando a megacracks de la talla de Neymar o Xavi Hernández. Se dice fácil.

 


Inglaterra, un sueño muy lejano


Después de la Eurocopa del 2016, en la que Inglaterra se fue por la puerta trasera después de una dolorosa derrota frente a Islandia, James Milner renunció a su selección, con la que ha disputado 61 encuentros. Una noticia particularmente dolorosa para el seleccionador Gareth Southgate dado el nivel que está mostrando el interior del Liverpool.

De hecho, la volante de tres que funcionó a la perfección en Anfield ante la Roma estaba constituida íntegramente por ingleses: Jordan Henderson, Alex Oxlade-Chamberlain y Milner. De esos tres, todo parece indicar que Southgate sólo podrá contar con el capitán de los Reds, debido a que Chamberlain se lesionó los ligamentos de la rodilla y no llegará a Rusia. Una pena para una selección que podría beneficiarse de la experiencia de nuestro todoterreno y de la velocidad de Ox.

Los rumores señalan que el seleccionador estaría intentando por todos los medios convencer a Milner, quien, al ser un tipo cualquiera, puede que haya dejado el móvil olvidado en el auto para irse a comer unos famosos panqueques. Quién sabe.

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