Ricky Rubio no deja de asombrar. Su última hazaña ha sido un triple doble contra Oklahoma (26 puntos, 11 rebotes y 10 asistencias) que permitió a los Jazz ganar por 115-102 y ponerse por delante en el playoff (2-1) que otorga un puesto para las semifinales de conferencia. Frente a Ricky estaba, precisamente, el rey del triple doble, Russell Westbrook, que anoche no lo consiguió: 14 puntos (5 de 17), 11 rebotes, nueve asistencias (añadan nueve pérdidas).

Fue la gran noche de Ricky. Él es la perfecta demostración de que Utah es un éxito coral, a pesar de la fabulosa irrupción de su rookie Donovan Mitchell. Cuando no apareció la joven estrella, surgió Ricky Rubio. Su presencia fue decisiva en el segundo cuarto, cuando los Thunder, que llegaron a situarse doce puntos arriba, parecían los completos dominadores del partido. Hasta que Ricky se puso a jugar y hacer jugar, a anotar y hacer anotar. «Es la manera en que jugamos. Generamos tiros abiertos, y es fácil encestar cuando estás abierto», declaró el español. Para entonces, el Vivint Smart Home Arena de Salt Lake City ya había comenzado a gritar «¡Ru-bi-o!, ¡Ru-bi-o!».

 

Ricky dirigió un parcial de 20-4, con 19 puntos en la primera mitad del duelo, ante un atónito Westbrook: «Hizo algunos tiros. Demasiado cómodo. Pero vamos a terminar con esa mierda en el próximo partido, lo garantizo».

Ricky, que jugaba su primer partido de playoffs como local, se convirtió en el primer jugador de Utah que consigue un triple doble en los cruces finales desde que lo hiciera el legendario John Stockton en 2001 contra los Mavericks. «Es un honor que me vinculen con su nombre. No sé qué puedo decir. Siento un gran respeto por Stockton, fue grande, y sé lo importante que fue ese base para esta franquicia. Es un orgullo que me mencionen junto a él».

El francés Rudy Gobert fue quien dio la clave para frenar el juego ofensivo de Westbrook: «Hay que hacerle pensar. Son uno de los mejores equipos, especialmente en ataque. Y debemos hacer que piensen…».

La noche del lunes se jugará el cuarto partido, el que podría dejar a los Jazz muy cerca de un éxito formidable. «Será un buen test para saber qué tipo de equipo somos», manifestó Carmelo Anthony.

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