El estadounidense Patrick Reed alcanzó la gloria en Augusta al adjudicarse un Masters redondo en el que Jon Rahm estuvo en la lucha hasta los últimos hoyos. El vasco, con once bajo par, terminó cuarto por detrás del ganador (-15) y de los también estadounidenses Rickey Fowler (-14) y Jordan Spieth (-13), que a punto estuvo de alzar de nuevo el título con un último recorrido magistral.

Reed arrancó el domingo como líder con 14 bajo el par y con una estrategia algo conservadora completó cuatro birdies, once pares y tres bogeys que lo mantuvo en lo alto mientras generaba a sus perseguidores la presión de tener que forzar para llegar con opciones de triunfo a la casa club.

Destacaron en esa persecución Jon Rahm y, sobre todo, Jordan Spieth. El estadounidense, vencedor en 2015, realizó una última jornada sencillamente magistral. Llegó a ponerse -14 con una tarjeta digna de las mejores vueltas de la historia, que, con 63 golpes, guardan en sus bolsas el zimbabuo Nick Price (1986) y el australiano Greg Norman (1996). Un bogey en el hoyo 18 lo privó de alcanzar ese hito y de estar hasta el final en la lucha por el título para terminar tercero.

El de Barrika, por su parte, deslumbró en su segunda participación en el Masters. Terminó cuarto, pero bien pudo haber ganado. Rahm tenía que remontar seis golpes el domingo y salió decidido con dos birdies seguidos en el 2 y en el 3. Encontró otro birdie en el 7 tras bogey, pero no aprovechó los pares cinco, algo básico para enfundarse la chaqueta verde. En el 15 tuvo que apostar para buscar el eagle, pero salió cruz y otro bogey terminó con sus opciones.

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