El Real Madrid salió a pista con la clara misión de no repetir el desastroso inicio del primer partido de la serie. Para ello, Laso sacó de inicio a Thompkins y Ayón en lugar de los señalados Randolph y Tavares. Panathinaikos repitió la intensidad física del martes, pero el quinteto madridista aguantó el arreón inicial de los griegos. El ataque blanco no carburó, debido a la feroz defensa de Thanasis Antetokounmpo sobre Doncic. El base esloveno se cargó rápido con dos faltas y no regresó hasta los instantes finales del segundo cuarto. El equipo griego, por su parte, fue abriendo ventaja a base de tiros libres; cerrando el cuarto con un triple de Singleton que ponía el 21-16.

La segunda unidad madridista acortó distancias, liderada por un rejuvenecido Felipe Reyes que puso a su equipo por delante con dos canastas consecutivas. Pero el poderío interior del ex-NBA Adreian Payne devolvió la ventaja a los pupilos de Xavi Pascual. El Real Madrid se mantuvo en el partido gracias a un dominio total del rebote ofensivo y defensivo: la estadística al descanso reflejó un 22 a 7 favorable al equipo español. A pesar de la debilidad de Panathinaikos en esta faceta, los locales fueron a vestuarios con cuatro puntos de renta (40-36).

EL tercer cuarto comenzó con una dudosa antideportiva pitada a Carroll, situación que aprovecharon los griegos para ponerse siete arriba. En este momento crítico, Felipe Reyes, el eterno capitán blanco, se echó el equipo a la espalda. El cordobés reboteó, sacó puntos en la zona, anotó dos triples sin fallo y leyó a la perfección los cortes a canasta de sus compañeros para poner a su equipo con seis puntos de ventaja. A una tímida reacción local contestó el otro protagonista ofensivo del Madrid: Jaycee Carroll. El escolta, que ya había anotado 7 puntos consecutivos en el cuarto, anotó un 3+1 que devolvió la renta de seis puntos a su equipo. Con un triple de Thompkins, los de Laso cerraron el tercer periodo con 32 puntos anotados (61-68).

El último y definitivo cuarto arrancó de la peor manera posible para los blancos, parcial de 0-7 en contra y partido empatado. Cuatro puntos y una asistencia de Mike James fueron los culpables. Tras el tiempo muerto, el equipo madrileño fue abriendo una pequeña ventaja gracias a la buena lectura de sus interiores (Felipe y Ayón) de los cortes de sus compañeros. Gracias a destellos individuales de James, el Panathinaikos se mantuvo en el partido. Pero los fallos en ataque de los griegos, sumados a la frialdad de Doncic desde el tiro libre (8/8) acabaron decantando el partido para el Real Madrid  por 82 a 89.

La serie vuela la semana que viene a la capital española para los enfrentamientos de miércoles y viernes. El conjunto madridista buscará sentenciar la eliminatoria, para no tener que recurrir a un agónico y definitivo quinto partido en el OAKA.

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