La conferencia de prensa de Valentino Rossi, después de ser derribado por Marc Márquez durante el Gran Premio de Argentina, ha sonado como una declaración de guerra que será difícil sofocar esta temporada.  «Márquez no tiene ningún respeto por sus rivales. Hace lo que le da la gana y lo hace a propósito. Cuando quiere adelantar, entra demasiado rápido y va a tirar al otro: te choca en la pierna, él no se cae y tú te vas al suelo. Tengo miedo de encontrarme con él en pista. En esta carrera ha impactado con cuatro pilotos, con Aleix Espargaró, Rabat, Viñales y conmigo. Es peligroso y no sólo eso: eleva el nivel de riesgo. Enseña al resto que pueden comportarse así. Está destrozando nuestro deporte».

«Ha venido a pedirme perdón ante las cámaras, pero eso no es sincero. Si un rival te tira y te pide disculpas una vez, lo aceptas. Pero Marc lo hace constantemente y ya no vale. No quiero que me hable nunca más, que ni me mire a la cara. Con todos hace lo mismo, antes de esta carrera, esta temporada ya tuvo incidentes con Zarco y Dovizioso en Qatar y con Viñales y conmigo aquí, en Argentina, en los entrenamientos. Es su manera de pilotar, pero creo que conmigo se ceba. En 2015 ya se pudo ver cuando me dejó sin Mundial».

Márquez, por su parte, estuvo conciliador, pero valdrá de poco. «Se me ha bloqueado la dirección con el agua, he chocado con él y como los dos hemos seguido recto, él ha caído. En ningún caso lo he tirado, mucho menos a propósito. Para mí he cometido un mayor error en el adelantamiento a Aleix», comentó Márquez que se quejó de la actuación de los comisarios del Mundial en la salida y apenas dejó un recado final para el italiano: «No voy a decir nada más. Él ha tenido 25 años y espero que la gente se acuerde».

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