Qué lejos queda esta frase: “Cualquiera puede jugar al fútbol mientras sus medidas antropométricas estén dentro de los parámetros normales”. Lo dijo Carmelo Bosco, un reconocido fisiólogo italiano allá por los años 90.

En la actualidad el fútbol es el deporte más exigente del mundo a nivel articular y muscular. Sus calendarios son tan extenuantes que el semáforo del rendimiento de los jugadores se pone en rojo a partir de los 30 años. Los deterioros que su cuerpo experimenta corresponderían a una edad biológica más avanzada. Desaparece entonces uno de los conceptos básicos para jugar al fútbol: el futbolista quiere y sabe, pero ya no PUEDE. La fisiologia “dixit”.

Y esta realidad la conoce todo el mundo. de ahí que los clubes profesionales hayan emprendido una carrera desenfrenada para fichar a esos jugadores que gracias a su genética son capaces de destacar sobre los demás, aquellos que pasarán horas y horas entrenándose para intentar compensar esa supremacía física que estos elegidos ya tienen desde la cuna.

Estos talentos físicos no abundan. Los equipos más destacados del mundo cuentan con uno, dos y, en muy pocas ocasiones, hasta con tres. Sólo el Real Madrid puede presumir de tener en su plantilla un número importante de estos superdotados. El considerado como uno de los mejores entrenadores del mundo, Pep Guardiola, firmó en conferencia de prensa: “El Madrid no tiene jugadores, tiene atletas”.

Jugadores como Kroos y Modric, capaces de devorar kilómetros y kilómetros sin aparentes signos de fatiga (capacidad aeróbica), y Lucas Vazquez, un auténtico box to box como dicen los ingleses. Jugadores de ida y vuelta. Con una capacidad de recuperación y un consumo de oxígeno comparable a cualquier medio-fondista de élite (potencia aeróbica). Bale hubiera sido un magnífico corredor de 400 metros —por debajo de 50 segundos— por sus altas prestaciones en velocidad y resistencia. Ramos tiene una capacidad de salto sólo comparable a jugadores internacionales de voleibol. Cuando Sergio salta de cabeza despega del suelo más de un metro. En el argot de volea se llama detain. Varane, con un peso por encima de 80 kilos y 1,90 de estatura, ve cómo en distancias cortas nadie es capaz de discutirle su supremacía (velocidad- agilidad). O Asensio, que mezcla como pocos la fuerza y la velocidad en distancias por encima de 30 metros con el balón pegado al pie. Esto tiene un nombre: potencia.

Y he dejado para el final a Cristiano Ronaldo. Lo que es actualmente a sus 33 años (un portento físico casi imposible de igualar) es consecuencia de lo que ha sido una constante en su vida… Sin sufrimiento no hay VICTORIA.
Estos son los atletas de Zidane. Amén.

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