Qué tío más hortera con los zapatos de Fofito”
—“Cortadle el pelo a ese neno”
—“Payasoooo”
—“Los nenes dan miedo”
—“Con dinero cualquiera”
—“En España también hay niños que no tienen para comer”
—“Parece la madre de todos”
—“¿Qué os hacen en la clínica para salir así?”
—“¿Tienes ese aspecto después de parir?”

Son comentarios absolutamente reales. Vomitados en Instagram a propósito de la foto de familia en la que Sergio Ramos y Pilar Rubio presentaban a su nuevo hijo, nacido hace unos días.

A la salida del hospital, la pareja posó para todos los medios y aprovechó para apoyar la campaña “Cada vida cuenta”, de Unicef, de la que el jugador madridista es embajador.

Es cierto que entre las miles de interacciones a la imagen hay muchas muestras de simpatía, muchos enhorabuena y no menos alabanzas a su bonito gesto. Pero es triste, muy triste, que en las redes se haya hablado más del aspecto de la presentadora tras dar a luz (que si iba maquillada, que si no representa a la mujer real…) que de lo que de verdad importa: la iniciativa de unos padres para dar una mejor vida a otros niños que no tienen la misma suerte que los suyos.

Hay muchos haters en Internet. Odiadores profesionales que pasan por encima de cualquier código, incluso de los más elementales, como no criticar a los niños, en este caso a los dos hijos mayores de la pareja. Los niños son y siempre deben ser sagrados.

Sin ninguna duda, Ramos y Rubio alcanzarán la cifra de 20.000 euros en donaciones que se habían propuesto. Y, aun sin conocerlos, estoy convencida de que por su parte ampliarán esa cantidad.

Pero debemos reflexionar. Pararnos de una vez. Porque los niños aprenden con el ejemplo, no con los sermones.

¿Cuántos de esos “seguidores” que les han dedicado unas palabras ofensivas, desagradables o simplemente fuera de lugar en las redes han reproducido esos comentarios en alto delante de sus propios hijos?

Los padres perdemos muchas oportunidades para educar. Demasiadas. Porque los valores y su enseñanza pueden estar en cualquier parte.

Por ejemplo, en explicarle a tu hijo que esa familia abandera una campaña para ayudar a menores desfavorecidos. O en contarle lo que es Unicef. O lo que todos podemos hacer por alguien que nos necesita. A priori parece más enriquecedor que escuchar críticas a la belleza de una madre o la vestimenta de un padre.

Hay que ir más allá. Se lo debemos a nuestros niños.

La primera red social es nuestro hogar y, ellos, los más pequeños, están atentos a lo que publicamos cada vez que abrimos la boca, con acierto… o sin él.

4 Comentarios

  1. Haz lo que yo digo y no lo que yo hago.. Eso es lo que siempre hacemos pero en realidad los niños aprenden por imitación y perdemos esa enorme oportunidad de educar sin trabajo y con naturalidad.. La infancia es muy importante para enseñarles a preguntar y así poder explicarle por qué apoyan a una gran causa como unicef los famosos y que igual que los padres enseñan con el ejemplo.. Las críticas son celos y envidias.

  2. ¡Muchas gracias por tus palabras, Terry, y por dedicarle tu atención a la campaña #CadaVidaCuenta con la que queremos salvar a los más de 7.000 bebés que mueren cada día por causas prevenibles!

  3. La primera red social es la familia. Totalmente de acuerdo. A veces, la única. Para algunos, su principal red social son las amistades y las personas más cercanas, aquellas que te entienden cuando hablas, y te manifiestas como eres. Esa gente que que te va a echar de menos cuando te vayas, y a la que consideras hermano/hermana, por encima de todo.
    Son redes sociales en las que no hay que inscribirse, ni darse de baja. Es de las pocas cosas de este mundo que siendo privadas no cuestan dinero, ….. y sin embargo VALEN MUCHO.

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