Los pilotos ganadores no sólo son rápidos. También deben mostrarse inteligentes, astutos y serenos. Cualidades todas, incluida la primera, que ha exhibido Jorge Martín en el GP de las Américas de Moto3 para anotarse una victoria magistral que, además, le aúpa al liderato provisional de la categoría.

El madrileño llevaba aprendido al dedillo un guion que se reveló perfecto para la carrera en Austin. La pista estaba en malas condiciones por la suciedad acumulada en el asfalto (la organización la pulió previamente para intentar, sin éxito, eliminar los baches y lo único que lograron fue depositar muchísimo polvo) y de remate el viento se convirtió en un protagonista inesperado. Así fue como los pilotos más veloces no podían rodar a su ritmo y se formó en cabeza un grupo que llegó a ser de hasta trece unidades.

Correr en pelotón siempre tiene sus riesgos y Martín decidió ser paciente, entre otras cosas, porque eligió unos neumáticos más duros que le otorgarían ventaja en los compases finales de la competición. Dicho y hecho. Faltando cinco vueltas para la caída de la bandera de cuadros, lanzó su ataque definitivo y abrió una brecha de casi un segundo que ya pudo conservar hasta la meta sin demasiadas complicaciones.

Los italianos Bastiannini y Bezzecchi le acompañaron en el podio, porque quien no pudo subir a él fue uno de los favoritos y hasta ahora líder del Mundial. Aaron Canet estuvo en el grupo de cabeza hasta mediada la prueba, instante en el que fue perdiendo posiciones con algún tipo de problema en su moto que el propio piloto no quiso desvelar a su finalización, para terminar en una octava plaza que sabe a poco para uno de los aspirantes claros al título de Moto3 de esta temporada.

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