Me da en la nariz que el empate del derbi no quitará el sueño esta noche ni a los de Zidane ni a los de Simeone. Tampoco a ellos mismos, por supuesto. Voy más lejos, a la vista de los hechos, lo mismo habrían firmado un reparto de puntos en vestuarios y se hubieran ido de barbacoa. Es cierto, si me aprietan, que el Madrid habría querido quitarse de encima la mala racha sin ganar al Atlético en el Bernabéu. Pero, oigan, que tampoco eso nos cueste una lesión o un disgusto en vísperas de recibir a la Juve. Ya me entienden: el partido ha tenido cositas bonitas, pero nada de sangre en el ojo, tensión cero, excepto en ese tramito de diez minutos en el que el Atlético buscó el empate y, por demás, vimos mucho miedo táctico del Cholo. Para mí, demasiado.

La cosa ha sido así: tú eres el Madrid y atacas con todo, moviendo el balón algo lentillo, pero seguro que tendrás ocasiones, con Bale en papel de cobaya de laboratorio. Y tú eres el Atlético, con todos metidos en cuarenta metros, Griezmann haciendo alguna diablura que confirme su excepcional calidad y Diego Costa ahí arriba dándole la tarde a Varane, que tampoco sufrió mucho. Nada que ver con un derbi a fuego, de aquellos que saltaban chispas, de los que acababa el Atlético clavando la bandera en el círculo como quien conquista Iwo Jima. Me extraña, sinceramente, que Simeone se conforme en apariencia con no salir mal parado del Bernabéu. Pensé ingenuamente que de lo que se trataba era de perseguir al Barça y pegar la campanada en Chamartín ¿O no?

Esa extraña búsqueda del mal menor por parte del Atlético no es lo que uno espera de quien juega a campeón. Por lo visto en este derbi, la filosofía rojiblanca prioritaria sería mantener al Madrid por debajo en la tabla, en lugar de pensar que el Barça aún puede tener algún tropiezo que le meta miedo en el cuerpo ante la hipotética proximidad colchonera. Vamos, que pareciera que el Madrid pelea más por la Liga que el Atlético y esto se transmite en los partidos del campeonato desde hace tiempo, no es un diagnóstico puntual de este derbi. Pero… Simeone ha repetido hasta la saciedad que esta Liga no se podía ganar y efectivamente sus jugadores le han firmado la idea sin objeción alguna. Pensemos en la Europa League y algunos en el Mundial, se dirán.

Así que el derbi salió de manual. Golito de Cristiano, golito de Griezmann, paradones de Oblack, Bale dio una de cal y otra de arena, Godin mostró sus asperezas, Lucas Vázquez que se dobla un tobillo, Keylor que le hace un paradón a Koke, muchas sonrisas entre Costa y Carvajal, buen rollito al final y a casa… se podría haber escrito la crónica antes del partido, porque o me equivoco o no ocurrió nada que provocara un terremoto en el Bernabéu. Una lástima tanto conformismo cuando a la Liga le quedan todavía algunas jornadas en las que pueden ocurrir cosas inesperadas. Pero no nos llevemos al error ni nos hagamos falsas ilusiones futboleras: Madrid y Atlético no estaban por la labor de sacar las armas en este derbi porque la Liga hace fechas que la dieron por perdida.

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