El 16 de septiembre del año pasado, en pleno fin de semana del Gran Premio de Singapur, McLaren anunció su ruptura definitiva con Honda y su disposición para integrar en sus chasis las unidades de potencia de Renault. El acuerdo a tres bandas entre los británicos, los japoneses y Toro Rosso ponía fin a tres años de penurias para Fernando Alonso y la estructura de Woking y alentaba un mejor futuro con la marca del rombo. Pero todo tiene un precio y ha sido revelado esta semana por el portal especializado Autobild. 200 millones de euros, nada más y nada menos, es lo que le ha costado a McLaren su ruptura con Honda, cifra reflejada en el tijeretazo a un presupuesto que ha pasado de 451 millones de euros en 2017 a 250 en 2018.

McLaren y Honda unieron sus destinos a finales de 2014 en lo que se anunció como una «asociación tecnológica multianual de Fórmula 1», con Fernando Alonso como bandera. Según distintas fuentes, el fabricante japonés se comprometía a sufragar casi la mitad del presupuesto de la escudería inglesa, estimado por aquel entonces en cerca de 400 millones de euros. Honda no sólo suministraba motores a Woking, sino que también ponía dinero fresco en concepto de patrocinio e inversión en proyectos de I+D de los británicos.

Los resultados no llegaron e incluso la imagen y la reputación de McLaren y de Honda cayeron tanto que la escudería vivió una estampida de marcas durante las tres temporadas que se mantuvo la alianza, un problema del que ahora trata de recuperarse, si bien aún no posee un patrocinador principal que dé oxígeno monetario.

Es cierto también que salvo Sauber, que alcanzó un acuerdo este invierno con Ferrari para lucir el logotipo de la mítica Alfa Romeo en su tapa motor, todos los equipos han reducido sus presupuestos en espera de la novedades que se avecinan para 2021 y de las que Liberty informará a escuderías y motoristas este fin de semana durante el Gran Premio de Baréin. Pero ninguno de forma tan drástica como el de Fernando Alonso.

Mercedes sigue siendo la estructura con mayor presupuesto en el paddock con 450 millones, casi 50 menos que en 2017, mientras que Ferrari aparece en segunda posición con 430, 43 por debajo de la pasada temporada. Por detrás de los dos grandes, pero por encima de McLaren, se sitúa Red Bull, con 350 millones, casi 80 menos que el año precedente.

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Así las cosas, McLaren lucha contra el tiempo y contra los elementos de un presupuesto muy reducido. Su nueva alianza con Renault parece marchar por el buen camino, al menos deportivamente, y ya se han anunciado mejoras continuas para los tres próximos grandes premios tras la buena imagen ofrecida en Australia. Acercarse a los grandes y reconquistar la vitola de gran equipo perdida son las armas en las que se apoya ahora Zak Brown para recuperar patrocinios y dinero, lo que al fin y al cabo mueve la Fórmula 1.

1 Comentario

  1. Y todo para satisfacer a Alonso, que sigue con su contrato astronómico, tiene medio pie fuera con su participación en el mundial de resistencia y no puede asociarse publicitariamente a una marca de coches porque corre con dos…
    Para los que no entiendan por qué en varias escuderías está vetado pese a su talento.

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