Cuando el 2 de junio de 2014 el New York City FC (NYCFC) anunció el fichaje de David Villa, el asturiano era el único jugador de la plantilla. Nada más a su alrededor, un vestuario vacío, todo por hacer. Un equipo por formar y un club por crear. Decir que el equipo y hasta el club se han construido en torno a Villa no es exagerado, es una realidad evidente. 100 partidos después de su debut en la Major League Soccer (MLS), Villa puede estar orgulloso de su obra, de la impronta que está dejando en la Liga y en la ciudad a nivel deportivo. El sueño de que Nueva York volviera a tener un equipo de fútbol con el que pudieran identificarse los aficionados de la Gran Manzana se está haciendo realidad gracias, entre otros, a David Villa.

«Si te pones a escribir o a pensar en las cosas que el NYCFC ha conseguido en sólo tres años, es increíble. Parece que hubiera nacido hace diez años». Esta frase de Villa resume la evolución sufrida por el club desde que comenzó su participación en la MLS en 2015.

 

 

Por el NYCFC han pasado futbolistas como Andrea Pirlo o Frank Lampard. Ninguno ha dejado la huella ni ha tenido la trascendencia, deportiva y emocional, que Villa. La importancia de Villa traspasa el terreno de juego. Es la imagen, el ídolo, el símbolo, el referente del club. Él es el NYCFC y lo que el NYCFC ha llegado a ser en tres años se lo debe en gran medida a David Villa.

Mientras muchos futbolistas utilizan la MLS como rampa de bajada hacia la jubilación, para Villa llegar a Estados Unidos no fue otra cosa que cambiar de rumbo para dar un nuevo impulso a su carrera. Un impulso deportivo y cultural. Desde el NYCFC se ganó el regreso a la Selección y en Nueva York ha encontrado una ciudad desde la que crecer personalmente. El reto que asumió cuando aceptó convertirse en el jugador franquicia de un club que se estrenaba en la Liga está superado.

Más de un millón de personas han pasado por las gradas del Yankee Stadium en estos tres años para ver los partidos de Villa y del City. El asturiano ha sido elegido mejor jugador del equipo en cada una de estas tres temporadas, logró el MVP de la MLS en 2016 y se convirtió en el primer futbolista en la historia de la liga que marcaba más de 20 goles en dos temporadas seguidas: 23 en 2016 y 22 en 2017.

En esos 100 encuentros ha marcado 66 goles, uno cada 128 minutos, y ha repartido 22 asistencias. Ha sido titular en 95 ocasiones y sólo ha dejado de jugar 541 minutos en ese centenar de partidos. Desde que llegó a la MLS, Villa ha disputado al menos 30 encuentros en cada una de las temporadas: 30 en 2015, 35 en 2016 y 33 en 2017. En 2018 ha disputado los dos choques celebrados hasta ahora.

 

 

El siguiente objetivo es dar un paso adelante en los playoffs. Ausente en 2015, donde terminó en octava posición la liga regular en la Conferencia Este, en 2016 y 2017 disputó la semifinal de su Conferencia después de quedar segundo en la liga. La evolución del club, la mejora de su plantilla y de su capacidad para competir fue evidente de un año a otro y ahí también tuvo mucho que ver la llegada de Patrick Vieira al banquillo. Así, del global de 7-0 con el que Toronto despachó al NYCFC en 2016 se pasó al ajustado 4-3 con el que le eliminó Columbus Crew la pasada campaña.

Con su trabajo, goles, actitud y compromiso, Villa se ha ganado el respeto y la admiración de la afición, del club y de la MLS, que utiliza la imagen del asturiano como uno de los grandes reclamos del torneo. Su historia y la del NYCFC no se ha terminado de escribir.

 

 

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