Será en Baréin donde comience la Fórmula 1 de la próxima década. Los jefes de de Liberty Media, y por tanto del Gran Circo, aprovecharán la segunda cita del año para presentar a las escuderías y a los motoristas los planes previstos para el futuro del campeonato, sobre todo en lo relativo a las unidades de potencia, un punto clave para la multinacional estadounidense y que ha despertado recelos en los equipos, sobre todo en Ferarri, que llegó a amenazar con abandonar la Fórmula 1 y abrazar nuevos certámenes.

Este plan estratégico es clave para el futuro de la Fórmula 1. Los acuerdos bilaterales vigentes se extienden hasta el final de la temporada 2020 y ningún equipo se ha comprometido con seguir más allá de esa fecha. De hecho, las primeras ideas esbozadas por Ross Brawn a finales del pasado año dejaron fríos a muchos equipos, con Mercedes y Ferrari como puntas de lanza de la discordia.

Liberty quiere una Fórmula 1 más igualada, más ruidosa y con menos costes que permita incluso la entrada de nuevos fabricantes como Aston Martin, Cosworth o Porsche. Pretende también restringir los costes de desarrollo y los nuevos coches tendrían un solo turbo con límites de peso y con un solo sistema de recuperación de energía en lugar de los dos actuales. Así, se suprimiría la MGU-H, el que convierte la energía térmica de los gases del escape en energía eléctrica y controla la velocidad del turbo. Esto no encaja con el espíritu de la escudería italiana, ni con la actual situación de Mercedes, absoluto dominador del campeonato desde que se establecieron en 2014 los motores híbridos V6 de 1,6 litros.

De hecho, el boss de Ferrari, Sergio Marcchione, ya advirtió que La Scudería vería con buenos ojos irse a otros campeonatos y abandonar la Fórmula 1 si se cumplían esas expectativas. «Liberty tiene buenas intenciones, como la de reducir costes en los equipos, pero no vamos a tolerar que no haya cierta independencia para diferenciarse a la hora de realizar el tren motriz del coche. Si es así, Ferrari no jugará«, amenazó. En Mercedes, Toto Wolf advirtió de que un cambio radical en el concepto supondría un nuevo desarrollo completo “por lo que habría que trabajar en dos motores en 2019 y 2020, lo que dispararía los costes”.

Enfrente, los equipos más modestos con el inefable Helmut Marko a la cabeza con sus chirriantes declaraciones. “Los costes se tienen que reducir sea como sea. No me importa cómo se haga pero tienen que reducirlos. Miren a los equipos, ninguno gana dinero. No es que eso sea un plan de negocio saludable”, señaló el mandamás de Red Bull, abanderado de una remodelación profunda. La solución, la semana que viene en Baréin.

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