El vídeo, espeluznante por momentos, es un hallazgo del arqueólogo e historiador Alejandro Delmás. Fue grabado con motivo del Mundial 82, tiempos revueltos (ver Naranjito). En él irrumpe el cantante y presentador Michael Schanze (también cineasta) junto a la selección alemana de fútbol. El título de la canción es imaginativo y huye de los clichés establecidos: Olé, España. La interpretación es coral. Schanze, que ha cumplido 71 años sin excesivos remordimientos, ejerce como vocalista, mientras los jugadores, incluido el seleccionador, hacen los coros. Allí aparecen tipos otrora serios y respetables como Rummenigge, los hermanos Bernd y Karlheinz Förster, Felix Magath (con gafas de la stasi), Horst Hrubesch, Klaus Fischer… Quien desee observar a este grupo puede adelantar el vídeo hasta el minuto y seis segundos, aunque no es aconsejable el impacto súbito.

En otro ángulo de cámara (1:09) se encuentran Wolfgang Dremmler, Paul Breitner (el más rítmico dentro del horror general), Lothar Matthaeus, Toni Schumacher, Bernd Franke (meta reserva)… Poco después se puede identificar al seleccionador Jupp Derwall (2:19, Olé, Olé), fallecido en 2007, quién sabe si con secuelas. A la derecha del técnico (2:23), se encuentra Manfred Kaltz, un lateral derecho del futuro en el pasado. Debajo, se distingue a Pierre Littbarski, con Franke a la izquierda de Derwall. Un total de 17 caras conocidas, imponentes y veneradas hasta este descubrimiento.

Como ya habrán supuesto, la letra es una joya y es obligado reproducirla (el tema se inicia tras guitarreo andaluz, trompeta mexicana y profusión de olés).

Lo que llamamos suerte/ España llama la felicidad,

es fácil encontrarla,/ camina entre la gente y la verás,

en las simpáticas señoritas,/ en esos labios de carmesí,

en la promesa que hay en sus ojos,/ si tú la encuentras serás feliz…

Olé, olé, olé, olá,/ olé España y felicidad,

olé, olé, olé, olá,/ olé España y la música,

olé, olé, olé señor,/ olé España, viva el amor

olé, olé, olé, olá,/ olé España y felicidad.

Lo que llamamos sueño,/ lo llaman en España el amor,

es fácil conseguirlo,/ si hay deseos en tu corazón,

jamás te olvides de amar en sueños,/ si no te falta imaginación,

pasea de día, pasea de noche/ qué hermoso sueño el del amor…

Estribillo saleroso

Lo que llamamos gracia, lo llaman en España corazón.

unidos corazones, es fácil si lo intentas con valor,

primero vino, después flamenco, y en las canciones y en el amor

si no has vivido un amor latino, vente pa’ España con ilusión…

Estribillo demoledor y fin.

El disco fue editado con el nombre de Olé España —se puede adquirir en Apple Music— y en su cara B se incluye el tema Samba do futbol, una canción llena de alegría ochentera (quizá psicotrópica) cuyos acordes recuerdan a los de Vacaciones en el Mar y que también está interpretado por Schenze y coros.

Sobre el rendimiento alemán en la Copa del Mundo de 1982, hay poco que añadir porque es bien conocido. Alemania compadreó con Austria, liquidó a Francia en semifinales (Schumacher hizo lo propio con Battiston) y luego perdió la final contra la Italia de Rossi. A falta de título, se llevaron lo esencial: vino, flamenco y felicidad.

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