Marc Soler, la perla de 24 años del equipo Movistar, se ha proclamado vencedor de la París-Niza 2018 por sólo cuatro segundos gracias a un épico ataque en la última etapa. Soler es el cuarto español que consigue la victoria en esta prestigiosa carrera, junto a Miguel Indurain (1989 y 1990), Alberto Contador (2007 y 2010) y Luis León Sánchez (2009).

La hazaña de Marc Soler confirma todo lo que venía apuntando este ciclista, de características muy similares a las de Miguel Indurain, por su altura y complexión (1,86 y 67 kilos), y por su capacidad para superar la alta montaña. Al igual que hizo Indurain, Marc Soler también se descubrió con un triunfo en el Tour del Porvenir (2015).

«Desde esta mañana en el autobús hemos hablado de atacar y eso hemos hecho. Es un sueño cumplido, y la verdad es que una vez que estás ahí arriba te hace mucha ilusión. Estoy muy contento de formar parte de un palmarés en el que hay grandes nombres, y ahora hay que seguir trabajando. Lo siguiente es la Vuelta a Cataluña para trabajar para Alejandro y Nairo. No sé si haré Giro, Tour o Vuelta, pero estoy preparado para lo que digan. Año a año me siento un poco más fuerte, se nota la adaptación a la categoría. No obstante, debo ir mejorando en todos los aspectos».

La jornada fue deliciosamente angustiosa. Tres ciclistas españoles rompieron la carrera bajo la lluvia: Omar Fraile (27 años), De la Cruz (28) y Marc Soler (24), un trío que demuestra que el ciclismo español seguirá brillando cuando se retiren los últimos representantes de la generación de oro.

A 30 kilómetros de la meta, el terceto marchaba con un minuto de ventaja sobre un grupo perseguidor con el líder, Simon Yates, los hermanos Izagirre, Gorka y Ion, y un belga al que no habrá que perder de vista, Tim Wellens. Marc Soler, que partía con 37 segundos de desventaja, era líder virtual.

La batalla fue apoteósica por delante y por detrás. Marc Soler hacía la goma, recuperaba y volvía a tirar. Simon Yates hacía prácticamente lo mismo. Los Izagirre se cayeron en el último descenso y enredaron sus bicicletas en el asfalto. La emoción era máxima.

Soler había sumado la bonificación del sprint intermedio y se llevó cuatro segundos más por llegar tercero a meta, tras David de la Cruz y Omar Fraile. Faltaba que llegaran los perseguidores y no lo hicieron a tiempo. Marc Soler ya es una estrella y el ciclismo español solventa la duda que le atormentaba, que nos atormentaba a todos: hay futuro. 

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