He sido convocado en Martes Santo, toma valor añadido, para comentar la magnífica idea de una ciudadana que atiende por Elena Fort, en castellano Fuerte. Elena Fuerte. Fue directiva del Barça cuando Laporta, otro talento, pero no tuve el gusto. Me he documentado y, en efecto, se trata de uno de los innumerables cerebros que este peculiar tiempo catalán nos permite descubrir. Y gozar. Eso que debemos agradecer al peculiar tiempo ese. De otra manera Fort y cía serían seres anónimos y eso que nos perderíamos. Fort es ya uno de mis ídolos.

Su frase a comentar es concretamente esta: “El Barca no debería jugar la final de Copa del Borbón”.

Lamentable y tristemente apenas le han dado bola. Cuatro coñas del lado sevillista —el otro finalista, cabe recordar— es lo más rescatable. Tan excitante posibilidad no parece vaya a cuajar lo cual es muy de lamentar por dos motivos fundamentales. Uno que tiene razón. Tal como está el calendario no estaría mal aparcar la final de Copa. Si Dios quiere, el 21-A, fecha del partido, Barça y Sevilla estarán preparando las semifinales de la Champions y vaya ganas de desgastarse.

La otra razón es el Real Madrid, que debería dar una nota oficial lamentando que la Fort-idea llegara tarde. Eso se dice hace un par de meses, antes de fijar la sede finalista, y se ahorra Florentino los planos de las próximas obras en los lavabos. Que todo es una pasta. Y este verano el Madrid la necesitará para acometer la Obra con mayúsculas: reforzar al equipo como Dios manda. Floren: “Yo ofrecí el Bernabéu, pero como no van a presentarse…”. Y p’alante.

La cabal petición fortiana de que el Barça no juegue la final se completa con que no debe hacerlo “por dignidad. Por valores. Por nuestra propia historia”. Con dos cojones. Es decir: las dos medallas y una insignia que el club le regaló a Franco —no a Leo, al otro— fueron como casi todo en una parte de Cataluña: simbólicas. O sea, no existieron. Entre otros momentos sublimes de la historia culé. “Un título no está por encima de la dignidad de nuestros representantes. Basta de arrodillarnos”, acaba Fort, quien sigue esperando también “el comunicado del club ante la represión que sufre el pueblo de Cataluña”. ¡Hmmm! Servidor, natural de Barcelona, vecino de tal, ocho apellidos catalanes, debe ser de un pueblo de Serbia, pues reprimido la verdad es que no me siento. Hasta la coronilla, sí. Servidor y otros muchísimos. Pero reprimidos… Eso es en lo único que discrepo de Fort, cuyas obras completas me apetecería coleccionar.

En fin. El perfil de Twitter de nuestra heroína, ejem, es conmovedor: “Quiero vivir en una Cataluña libre. Cruyff, Guardiola, Masía, Cataluña y UNICEF. JuntsxCa. Socia 9.402 del FC Barcelona, Madre y abogada, todo a tiempo parcial”. Pese a todo tiene eso, tiempo, para discurrir tan gran iniciativa. Que sin duda no es la única, habrá más.

Hasta la próxima pues. De Fort. De Fluix o de cualquier otro. La verdad es que son la tira…

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