La Segunda Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos protege el derecho del pueblo americano a poseer y portar armas. Este remake de El justiciero de la ciudad que protagonizó Charles Bronson en 1974 llega —como han recogido las encendidas críticas que ha recibido en Estados Unidos por ser una diatriba en favor de las armas y la vendetta en un delicadísimo momento tras las grandes manifestaciones del movimiento March For Our Lives pidiendo más control sobre la venta de armas.


Título: El Justiciero.
Dirección: Eli Roth.
Reparto: Bruce Willis, Vincent D’Onofrio, Elisabeth Shue, Dean Norris, Kimberly Elise, Beau Knapp, Mike Epps.
País: Estados Unidos.
Duración: 107 min.


Después de las últimas matanzas, como la del instituto de Parkland en Florida donde un joven de 18 años mató a 17 personas, hay que tenerlos cuadrados para estrenar una cinta que defiende abiertamente —aunque de una manera tan grotesca que admite lecturas autoparódicas— la posesión de armas para la autodefensa y el ojo por ojo como sustituto del Estado de derecho y la justicia. Eso sí, el director de Hostel (2005) ha rodado sin prejuicios y con un tono irónico que a muchos les resultará cutre y ofensivo, una película de venganzas trepidante y al mismo tiempo disparatada.

Bruce Willis es un reconocido cirujano que vive con su familia en Chicago. Un día, su esposa y su hija son brutalmente atacadas en su casa. Al ver la ineficacia de la policía ante tanto crimen en la ciudad, su sed de venganza le lleva a armarse y tomarse la justicia por su mano, convirtiéndose en un ángel de la guarda para unos y un ángel exterminador para otros. Es aquí donde la peli deambula entre la gravedad de la propuesta con su crítica social y el tono evasivo con notas de gamberrismo gore, como son las secuencias donde Willis se entrena en el manejo de armas a través de demenciales tutoriales de YouTube. Es ahí donde uno, si consigue olvidarse de la realidad siniestra que retrata, puede disfrutar la película como un divertimento desprejuiciado, aunque en los Estados Unidos parece ser que por la cercanía de la dura realidad que viven, la hayan contemplado como un inoportuno tiro por la culata moralmente intolerable.


CERVEZA RECOMENDADA


Founders Dirty Bastard. Alcohol: 8,5 %. Amargor: 50 IBU.

Founders Dirty Barstard
Founders Dirty Barstard

Quizás esta sucia cabrona sea la más lograda creación de la mítica cervecera americana Founders, fundada en Míchigan hace ahora 20 años por Mike Stevens y Dave Engbers, y que ha desembarcado en nuestro país de la mano de Mahou-San Miguel. Esta cervezota de estilo Scotch Ale es una bomba maltosa de color rojizo oscuro, turbia y de presencia poderosa. Nada más servirla en el vaso ya nos llegan a la nariz sus delicados aromas a caramelo y regaliz.

Pero donde la Dirty Bastard manifiesta sus mejores cualidades es al beberla. Elaborada con siete maltas diferentes, supone toda una explosión de sabores dulces con notas a café, especias y caramelo con notas ahumadas. Como ya sabemos que las cervezas no son sólo para el verano, ésta es una opción potente para combatir las noches frías por su notable grado alcohólico y su poderoso cuerpo. Sin duda, una potente birra con la que bien podría armarse Bruce Willis cada vez que tenga que salvar al mundo en una de sus películas.

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