La noticia con la que arranca el Mundial de MotoGP no es otra que la renovación de Valentino Rossi hasta el año 2020 –llegará allí con 41 años- con el Yamaha Movistar. Hace tres semanas, en mitad de la pretemporada, el suceso fue la prolongación del contrato de Marc Márquez con el Repsol Honda, también hasta 2020. Los dos anuncios son acontecimientos estupendos para los fieles del gran motociclismo, pero no tanto para el Mundial de MotoGP, que vive desde hace unas temporadas como Bill Murray en Punxsutawney.

 

 

Números cantan. Desde que Marc Márquez irrumpiera en MotoGP en 2013 el Mundial se ha vuelto anodino. Y no por la excelencia del piloto de Cervera, cuatro de cinco títulos, sino por unos cambios de normativa que llenaron la parrilla de pilotos, pero terminaron con la clase media. Aquel 2013 supuso el final de las CRT y el apogeo de la dictadura de las fábricas, servidoras de maniatados equipos satélites. Adiós a los equipos privados y al heroísmo de los románticos. Hola dominación.

Desde aquel 2013, cuatro pilotos (Márquez, Lorenzo, Rossi y Pedrosa) y dos escuderías (Repsol Honda y Movistar Yamaha) acaparan el 83% de las victorias, porcentaje que aumenta si sumamos los tres triunfos de Viñales con el equipo telefónico el año pasado. Lejos del duopolio, sólo el estupendo 2017 de Dovizioso con Ducati, con seis banderas a cuadros, animó el ambiente. El resto, los triunfos mojados y excepcionales de Jack Miller, Andrea Ianonne y Cal Crutchlow. ¡¡En cinco años!!

Y mientras la expectación por el Mundial languidece, la intención de los grandes equipos no es la de apostar por figuras emergentes, que las hay. Asfixiado por la enorme presencia de Valentino Rossi en Yamaha, sólo el paso de Jorge Lorenzo a Ducati permitió aire fresco en los grandes con la llegada de Maverick Viñales al box de los diapasones. El conservadurismo es tal que ni siquiera una de las sensaciones de los últimos años, el francés Johann Zarco, ha tenido la posibilidad de una montura en los grandes, mientras pilotos como Dani Pedrosa mantienen su asiento en la fábrica de Honda después de 12 años sin haberse acercado siquiera a rozar un título. Dovizioso cumplió el año pasado, pero diez temporadas después de vivir en equipos top como Honda y Ducati…

La pretemporada no augura grandes sorpresas para este 2018. Si no se tuercen las cosas y no hay lesiones ni malas caídas, todo indica que Marc Márquez volverá a ganar este Mundial. Con Yamaha (Rossi y Viñales) en un complicado laberinto de difícil salida, sólo las Ducati de Dovizioso y Lorenzo se asoman como posibles rivales del genio de Cervera. Más allá, el abismo. Chispeará Zarco pese a sus lógicas limitaciones mecánicas, Pedrosa volverá a ganar su par de grandes premios insustanciales y saltará alguna sorpresa en carreras en mojado o flag to flag. Para bien y para mal, son los mismos perros con los mismos collares.


PARRILLA MOTOGP 2018


REPSOL HONDA | Marc Márquez – Dani Pedrosa

MOVISTAR YAMAHA | Valentino Rossi – Maverick Viñales

DUCATI TEAM | Andrea Dovizoso – Jorge Lorenzo

SUZUKI ECSTAR | Andrea Ianonne – Alex Rins

RED BULL KTM | Bradley Smith – Pol Espargaró

APRILIA RACING TEAM | Aleix Espargaró – Scott Redding

MONSTER YAMAHA TECH 3 | Johann Zarco – Hafizh Syarhrin

ALMA PRAMAC RACING | Danilo Petrucci – Jack Miller

ANGEL NIETO TEAM | Karel Abraham – Álvaro Bautista

ESTRELLA GALICIA 0,0 | Thomas Luthi – Franco Morbidelli

LCR HONDA | Takaaki Nakagami – Cal Crutchlow

REALE AVINTIA RACING | Xavier Siemón – Tito Rabat

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