Fernando Alonso cerró los test de pretemporada en Montmeló con buenas sensaciones, después de una mañana aciaga, en la que un problema con el turbo le obligó a cambiar el motor de su McLaren. Por la tarde, y ya a última hora, marcó el segundo mejor tiempo, 1:17.784, a 0.563 del Ferrari de Raikkonen (1:17.221). Buena impresión dejó también Carlos Sainz, tercero con su Renault. En 1:18.192 paró el crono el madrileño también cuando el test se acercaba al final.

Alonso pudo rodar 93 vueltas en toda la jornada, por 45 de Sainz, que estuvo parado durante gran parte del día por un problema en la caja de cambios. Lejos ambos de las 181 que dio Grosjean (Haas), las 163 de Ocon (Force India) o las 157 de Raikkonen.

McLaren ya ha demostrado que puede ser rápido a una vuelta, ahora le falta conseguir que el coche sea fiable. Y es que la jornada no pudo empezar peor para Alonso. «Engine, 5 laps» («El motor, cinco vueltas»). Así resumió el asturiano al bajarse del McLaren su jornada matinal. Una problema en el turbo volvió a dejar parado su monoplaza en la misma curva 7 en la que se detuvo el miércoles.

Alonso apenas pudo entrar en contacto con el asfalto y ni siquiera marcó tiempos, algo de lo que pudo resarcirse por la tarde. Este nuevo contratiempo llegó después de que su compañero Vandoorne rodara el jueves durante 147 vueltas sin problemas.

Los mecánicos de McLaren se vieron obligados a cambiar el motor del monoplaza del asturiano. El miércoles necesitaron siete horas para poner de nuevo a punto el coche, ya que tuvieron que desmontar el motor, por lo que a Alonso apenas le quedó un cuarto de hora para rodar antes de que terminaran los test. El viernes fueron más rápidos y Alonso pudo aprovechar el último test antes del inicio del Mundial en Australia el 25 de marzo.

 

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