La actual temporada del Madrid es una auténtica montaña rusa. Un auténtico laberinto de subidas y bajadas. Del nivel físico, de los resultados, del juego, nadie es capaz de aventurar cómo acabará. Sabemos que solo queda la Champions y que el último resultado con el PSG abrió una ventana a la esperanza en cuanto al rendimiento del equipo en esta competición. Sin embargo las dudas asaltan constantemente a la afición madridista.

Y en medio de esta ‘vorágine’ surge una figura muy controvertida: el entrenador Zinedine Zidane. Criticado y aplaudido a partes iguales. En su caso es difícil saber por qué suscita esta contradicción. Lo normal es que con lo que ha conseguido hasta ahora el elogio debería ser unánime, pero no es así. Rompe todos los moldes. Jamás se enfada, nunca cuestiona a sus jugadores, siempre sonríe, nunca justifica las derrotas ni presume en las victorias. En definitiva no tiene ningún afán de protagonismo. Y, como no estamos acostumbrados a estos comportamientos en entrenadores de élite la mayoría de las veces, como nos sorprende nos irrita. Es un “desconocido” al que no conseguimos descifrar.

La realidad de la pose de Zidane como siempre supera la ficción si la entendemos como una «premeditada» puesta en escena del entrenador del Madrid cuando se sienta en una rueda de prensa y suponemos que ha estado ensayando sus respuestas.

Su naturalidad para aceptar sin aspavientos victorias y derrotas nos desarma. En su aparente pasotismo encierra una gran “sabiduría” producto de la experiencia: tiene un conocimiento profundo de este juego, busca calidad individual y nivel físico para poder expresarla en 90 minutos. Esa es la esencia del Fútbol, y ahí Zidane concentra todos sus esfuerzos. Y para vencer tiene que “convencer” a sus jugadores de que esa es la fórmula mágica. A veces sale bien y otras veces no tan bien.Y no va a cambiar porque así entiende el fútbol entrene donde entrene. En realidad, todo lo demás que rodea al fútbol como son las tácticas, los sistemas, la posesión, la estrategia, cosas que quitan el sueño a muchos entrenadores, a él no le afectan. Duerme a pierna suelta.

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