En A LA CONTRA nos gusta el cine y nos gustan las semanas temáticas. También adoramos los doodles, esas ilustraciones que acompañan nuestro logo y que nos ponemos como quien se coloca un pin en la solapa o un clavel en el ojal. Esta vez, y con la creatividad de Melvira, nuestra ilustradora de cabecera, hemos apostado por un Oscar vestido de negro. Es una alusión más que obvia al movimiento #MeToo, nacido a partir de las denuncias de acoso sexual contra el productor Harvey Weinstein, batracio de referencia en estas cuestiones. De negro vistieron las actrices en la entrega de los Globos de Oro y no lo hicieron como protesta, sino como rebelión. A ella nos sumamos de pensamiento y obra. A lo largo de los próximos siete días, además de cine, hablaremos de micromachismos y escucharemos las reflexiones de Anna Muzychuk, la campeona de ajedrez que renunció al Mundial de Arabia Saudí para no ser tratada como “una criatura secundaria”. Anna se pasó por nuestra Batcueva y, a la espera de Batman, es lo más cerca que hemos estado de un superhéroe.

Esta semana también termina el Black History Month, el mes que Estados Unidos dedica a reconocer el papel protagonista de los afroamericanos en la historia de su país. Es una lástima que el reconocimiento se circunscriba a un solo mes del año (el más corto, por cierto), pero para nosotros es una excusa perfecta para publicar en la sección de música un artículo sobre Nina Simone, activista en los años 60.

De aquella mariposa cuyo aleteo podía provocar un terremoto al otro lado del mundo hemos pasado al tiempo de la propagación inmediata y la conexión múltiple. Las víctimas de Larry Nassar también forman parte del movimiento #MeToo, con el agravante de que muchas eran niñas cuando el monstruo abusó de ellas. En otra posición y con menores secuelas, la futbolista Hope Solo también tuvo el valor de enfrentarse al poder, representado en su caso por Joseph Blatter, entonces presidente de la FIFA.

Por mucha que sea la información que recibimos, no debemos dejar de establecer relaciones. Al final del Black History Month conviene recordar que el quarterback Colin Kaepernick sigue sin equipo después de convertirse en estandarte contra la opresión que todavía sufren los negros en Estados Unidos. Es evidente que no se le perdonó ni la osadía ni el gesto: arrodillarse durante el himno.

Antes o después (y ya va siendo tarde) el fútbol también se dará por aludido y habrá de cuestionarse si los insultos racistas son cosas que hay dejar dentro del campo, o si podemos seguir escuchando que “hay que jugar como hombres” y “no comportarse como mujeres”. Por no mencionar la servidumbre del fútbol rico hacia los emiratos más adinerados sin que nadie tenga a bien plantear un debate ético sobre la conveniencia de vincularse a estados que vulneran los derechos humanos y, especialmente, los derechos de las mujeres.

Sin duda, es una buena semana para recordar que el entretenimiento y el compromiso no son conceptos contradictorios. Lo tendremos en cuenta cada vez que saludemos a Lady Oscar en la portada de nuestra web.

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