El domingo, la familia de Pep Guardiola volvía a Barcelona. Regresaba Cristina, la esposa del entrenador, junto a sus tres hijos, que aprovechaban las vacaciones escolares; familia, citas medicas Manresa y Santpedor. Les acompañaban en el vuelo Joan, que trabaja y vive en Manchester, y es el hermano de Cristina y su hijo escolarizado en Manchester. No es nada extraño que la familia Guardiola use un avión privado. Son cinco y nunca viajan solos. No les resulta tan caro y se lo pueden permitir. Sobran razones.

El vuelo, privado, aterrizó sin novedad en El Prat. Todo según la hora prevista. Hasta que se abrieron las puertas y la familia bajó, todo era normal. Pero al bajar se encontraron a la Guardia Civil. Ni saludaron los del coche. Al contrario. “Fue desagradable”, aseguran testigos.

Fue la esposa de Pep quien preguntó si los ilustres miembros de la Benemérita, que en ningún momento se identificaron necesitaban algo.

—“¿Baja alguien más?”, preguntaron entonces.
—“No, estamos todos” , contestó ella, según testigos.

No había más personas en el avión que las que habían bajado del aparato. Así que los pasajeros se subieron al coche que les aguardaba y se marcharon. Los empleados de la Seguridad del Estado accedieron entonces al interior del avión y lo inspeccionaron.

“Buscan a Puigdemont”, han asegurado trabajadores del aeropuerto consultados. “Van como locos. Entran en aviones que llegan de China. ¡Alucinan!”, confiesan trabajadores del aeropuerto que se ríen de la situación. “Lo ven por todas partes”.

El tema ha afectado a Pep Guardiola. El entrenador del City nunca ha sido dudoso en su apoyo a la necesidad de que el pueblo catalán se manifieste libremente para expresar su voluntad democrática en las urnas. Y llegado el caso, se ha comprometido de manera inequívoca a favor de la libertad de los presos políticos catalanes. Por los Jordis (Jordi Cuxart y Jordi Sanchez) , Joaquin Forn, y Oriol Junqueras, en prisión por defender el derecho del pueblo catalán a manifestarse y/o defender su derecho a voto, Pep ha llevado esta temporada libre y orgulloso un lazo amarillo en sus comparecencias públicas como entrenador del City, aunque le ha generado problemas. Pep nunca ha escondido su inequívoco compromiso por el derecho a decidir, por el ejercicio democrático preconstitucional. Desde que jugaba en la Selección española. Antes incluso de que Xavi dijera nada.

La Guardia Civil, evidentemente, no encontró nada en el registro del avión que llevó a la familia de Pep Guardiola de Manchester a Barcelona. Consultada, de manera extraoficial, se entiende lo sucedido como un registro “rutinario”.

Bien es cierto que nadie reconocerá las desproporcionadas investigaciones ejercidas por la Hacienda Española en busca de delito fiscal del entrenador catalán durante el ultimo año fiscal.

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