Acaba de estrenarse una nueva edición de La Voz Kids y mis retoños han protestado porque no les hemos dejado verla. Las diez de la noche es un horario prime time para las televisiones, pero muy last time para las familias.

Nos pasó igual con la final de Master Chef Junior, pero ahí reconozco que me hice la blanda y dejé que la siguieran hasta más allá de las doce: “Mamá, es que si no, mañana en el cole nos hacen spoiler”. Y, claro, tuvimos que transigir, no fuera que enterarse por otros, y no por ellos mismos, de que había ganado Esther, tuviera consecuencias terribles en su desarrollo.

Las cadenas juegan con ventaja porque saben que no siempre los padres somos capaces de resistirnos al embate de un “por favor, te lo pido por favor, solo hoy, es que a todos mis amigos les dejan, andaaaaa….” de uno de tus hijos o de varios. Pero lo ideal no es esto.

¿Cuántas oportunidades dejamos escapar para disfrutar en familia de un buen programa, de una película o de un espectáculo deportivo por culpa de los horarios en que se proyectan o se llevan a cabo?

La publicidad manda, es cierto, y todo se organiza a su alrededor. Pero cuánto se disfruta cuando no hay esa exigencia y puedes asistir con tu niño a un partido de baloncesto de la Liga Endesa una mañana cualquiera de domingo. Planazo absoluto. Felicidad máxima.

Los deportes menos masivos no sufren esa presión y son más family friendly en cuanto a horarios, pero cuando hablamos de fútbol y de súper equipos la cosa se complica.

“¡Albricias! ¡Qué magnífica medida para que los niños puedan acompañar a sus padres!”, pensé cuando supe, hace años, que el Madrid iba a comenzar a jugar en el Santiago Bernabéu a las cuatro de la tarde. “¡Vivan los valores familiares!”. Pero no. La decisión no se tomó para regalar a padres e hijos una tempranera tarde de fútbol compartida. La realidad, siempre mucho más prosaica, era que a esa hora se lograba enganchar a los seguidores de los mercados árabe y asiático. Donde esté un petrodólar que se quite un “Gol, papi, gol”.

No se atisban grandes cambios en un futuro cercano. Los niños de Master Chef seguirán cocinando recenas, los de La Voz Kids cantando para insomnes y los deportistas más mediáticos dedicando sus triunfos a la cámara y a la luna.

Mientras, a los padres nos quedará decir que sí unas cuantas veces, decir que no unas tantas más, y armarnos de paciencia para lograr sacar a nuestros niños de la cama al día siguiente mientras entonan un: “Es que tengo mucho sueñoooooo”.

3 Comentarios

  1. Qué razón como siempre…. Que pena que no nos faciliten esas pocas cosas que podemos hacer con ellos… El dinero es el que manda y si a esas horas hay más audiencia que le den al sueño e un niño…. Que pena e vida… Nos dirige el dinero y la mayoría… Como las ovejas…. En fin… No siguen do ningún programa se soluciona todo.. Jajaja.. A leer y menos tele.. Besos

  2. Siento discrepar de las otras opiniones de este foro. La discrepancia será enriquecedora por supuesto. El poder , el establishment, los poderes fácticos, etc… quieren que aprendamos el uso de las nuevas tecnologías, la tv a la carta, y lo que acompaña.
    Estos programas suelen estar grabados con una antelación mínima de 24 horas, en el caso de la voz kids y de algunos días/ semanas…meses el de masterchef.
    En tv a la carta se puede ver al día siguiente y generalmente, con menos pausas publicitarias.

    Lo que se le escapa al poder establecido es que podamos acceder a otros contenidos y veamos otras cosas y nos de por pensar. Por ejemplo, los adultos descubramos que tenemos 30 mn más cada día para descansar; veamos cuanto hay de realidad en algunas SOBREACTUACIONES de nuestras estrellas de la televisión. YO NUNCA DIRÉ TRAS EL PRIMER CAPÍTULO QUIEN GANARÁ EL CONCURSO.
    Os dejo que no me quiero perder a Jordi Hurtado ahora que no hay nadie en cas y puedo poner MI PROGRAMA FAVORITO

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