El Atlético se ha desatado y al ritmo goleador que marca Griezmann ha salido a dar caza al Barcelona, con el que parece dispuesto a discutir el título de Liga. Al mano a mano que se vivirá este domingo en el Camp Nou llega el equipo de Simeone rebosante de confianza, exultante y con el francés en su mejor momento en meses. Griezmann está inspiradísimo y después del hat-trick de la pasada jornada contra el Sevilla, subió la apuesta ante el Leganés, al que liquidó con cuatro tantos. Siete en dos partidos, una barbaridad que invita a soñar a los atléticos. Un motivo de preocupación para el Barça, al que ya no le está permitido relajarse y ha visto cómo su ventaja se ha reducido a cuatro puntos antes de medirse este jueves a Las Palmas.

Bien cosido en defensa durante todo el curso, con Oblak regalando al menos una parada sobresaliente por encuentro, las dudas que alimentaba el equipo en el centro del campo y en ataque se van despejando. Koke ha recuperado el tono, trabaja y tapa, y vuelve a dibujar esos pases que rompen líneas enemigas y hacen felices a sus delanteros. Y en ataque, Griezmann le pone a este equipo la sonrisa que le faltaba, la fantasía que complementa el carácter indomable de Diego Costa, el hombre que despeja el campo al francés.

Goleó Griezmann y ganó el Atlético desde la posesión del balón, desde la autoridad que le dio tenerlo todo controlado, desde la tranquilidad de saberse mejor y desde la ambición de querer más de un gol. Es un conjunto construido para manejarse con soltura en las distancias cortas, con el marcador apretado y cuando hay que templar los nervios. Pero es el Atlético un equipo capacitado para viajar por esta Liga sin la angustia de tener que negociar durante minutos eternos la exigua ventaja de un tanto. Tiene potencial para vivir los partidos con más alegría, para disfrutarlos más que sufrirlos.

Firmó Griezmann los cuatro goles contra el Leganés y cada uno distinto al anterior. En el primero, vio el espacio vacío entre la defensa y corrió hacia la portería. Koke dibujó un pase excepcional y el balón le llegó limpio al francés, que superó con tranquilidad a Cuéllar, que quizá ahí ya podía intuir lo que se le venía encima.

Hasta ese gol, el Leganés estuvo en el partido, lanzó alguna amenaza y Gombau respondió con un disparo al larguero, que desvió lo suficiente Oblak, al remate anterior de Griezmann al palo. Con el primer tanto comenzó a diluirse el Lega, se asentó en el campo el Atlético y el francés completó su exhibición.

El segundo gol lo convirtió de falta, por el palo que defendía Cuéllar, que pudo hacer muchísimo más. El tercero fue en un estético remate de cabeza después de un magnífico envío, que acarició el aire hasta llegar a la cabeza de Griezmann, del imparable y cada vez más inspirado Filipe Luis. Completó el póker al aprovechar en el área un pase de Diego Costa.

El Atlético tenía equipo y ahora ha recuperado a su mejor delantero en el momento que debe jugarse la Liga con el Barcelona. Hay pocas dudas de que Griezmann y el Atlético quieren el título.

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