Ni en el mejor de los sueños podía España pensar que pasaría por encima de los rumanos. Se esperaba un partido duro, sufrido, muy físico. Pero solo hubo lo último. Los leones demostraron una ferocidad desconocida y pasaron por encima a una selección mundialista. No solo eso, pasaron por encima a la mejor versión, a priori, que ha presentado la selección del Este en un campo de rugby en suelo español.

Sin embargo, todo estaba estudiado. Los mauls, los saques de touches, los contactos en los puntos de encuentro… España fue «de largo el mejor equipo en el campo», como aseguró en la sala de prensa el seleccionador rumano, y lo fue porque robó tres touches, frenó cada tornillo del maul rumano y terminó desesperando a los delanteros de los Robles. Con una defensa agresiva hasta el límite, los españoles sacaron de quicio a su rival.

Hubo momentos claves. Los dos ensayos (Auzqui y Ascarat) durante la superioridad en los diez primeros minutos, las defensas magistrales de la delantera roja cada vez que pisaban la 22 contrario. Pero, sobre todo, los diez minutos que España aguantó con un jugador menos encerrada en su 22 en la primera mitad sin encajar un punto. Rozaba el ensayo de castigo ante la melé rumana cuando Jesús Moreno se rehízo y logró empotrar a su pilier rival dos metros atrás. De ahí salió un empuje que conllevo un avant rumano. Y ahí disparó España su autoestima.

La mejor España que jamás se ha visto en el Central en la época televisiva destrozó a una de las melés más prestigiosas del panorama internacional. El 22-10, con el Central copado por diez mil espectadores, es una gran noticia. A los de Santos les quedan tres partidos, pero el requisito es sacar 9 puntos de los partidos de Bélgica y Alemania. Es factible, especialmente viendo lo de hoy. El mejor partido de la historia reciente de España. Y no lo vieron solo los clásicos del rugby, lo vio toda España. ¡A Japón y por la puerta grade!

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