La nueva sensación de la velocidad mundial, el llamado heredero del retirado Usain Bolt, lo ha vuelto a hacer. El estadounidense Chris Coleman ha batido de nuevo el récord del mundo de los 60 metros lisos. El subcampeón del mundo de los 100 en Londres paró el reloj en 6.34 en los Campeonatos de Estados Unidos que se están celebrando en Albuquerque -1.500 metros de altitud, ideal para las pruebas de velocidad- después de que hace un mes en un mitin en Clemson dejase la marca en 6.37.

Esta nueva plusmarca ha disipado también cualquier duda que hubiese podido dejar la obtenida del pasado 20 de enero. Aquel récord permanecía en suspenso ya que en Clemson no se habían utilizado tacos de salida electrónicos. Esta vez sí los había y el fenómeno Coleman voló hasta rebajar tres décimas su anterior marca y clavar el crono en esos 6.34 que pulverizan no sólo su viejo registro sino también los 6.39 conseguidos por Maurice Greene en Madrid en 1998.

«Sólo pensaba en ganar la carrera. Mi salida fue decente, pero siento que tengo mucho que trabajar con los tacos de arranque. Eso sí, cuando me levanté e hice la transición me sentí como nunca. Así que fue un día especial, porque hice otra vez el récord», indicó la nueva realidad de la velocidad mundial.

Nacido en Atlanta en 1996, Coleman ha terminado de explotar en este 2018 después de haber sido segundo en los 100 metros de los Mundiales de Londres del pasado año, por detrás de Justin Gatlin y por delante de Usain Bolt. La nueva realidad de la velocidad mundial no se clasificó para los Juegos de Río de 2016 al quedar sexto en los trials de Estados Unidos cuando aún tenía 20 años. Sí fue incluido en el equipo B de los relevos 4×100 y con él disputó la clasificación. En la final, ya sin él, Estados Unidos fue descalificado. Aparte de esta marca de 6.34 en los 60 indoor, Coleman acredita 9.82 en los 100 y 19.85 en los 200.

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