Thomas Voeckler, retirado del ciclismo después de 17 años como profesional, ha declarado al periódico francés Le Parisien que está convencido de que algunos corredores del pelotón han usado motores en sus bicicletas. “Al principio, cuando escuché a la gente hablar del asunto, pensé: a ver qué es lo que han encontrado ahora para dañar al ciclismo. Más tarde, viendo ciertas informaciones, me convencí de que había ciclistas que nos habían tomado a los demás por tontos y habían usado motores”.

“En mi opinión no ha vuelto a ocurrir desde que se pusieron en marcha los controles para las bicicletas. En este sentido, me parece una forma de dopaje fácil de erradicar. ¿Qué si Arsmtrong lo usó? De alguien como él no me sorprendería”.

En 2010, El Periódico descubrió una comunicación interna de la UCI en la que reconocía el uso de bicicletas con un motor oculto, de no más de un kilo de peso, haciendo uso de un sistema patentado en 2004. También en 2010, Fabian Cancellara fue protagonista de una aceleración en la París-Roubaix que algunos todavía consideran “mecánica”. Esto llevó a la Federación Internacional a someter a diferentes controles a las bicicletas, actualmente monitorizadas con una aplicación que, instalada en una tableta, sirve como escáner.

Sin embargo, sólo existe un caso conocido de dopaje mecánico. El ciclista amateur Femke van den Driessche ha sido el único cazado con un motor en su bicicleta. Fue en 2016, en los Mundiales de ciclocross, y fue castigado por la UCI con una sanción de seis años.

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