Cada octubre, periodistas y aficionados hacen sus previsiones antes de que la mejor liga de baloncesto del mundo dé su pistoletazo de salida. Como sucede año tras año, tanto sorpresas como decepciones descolocan por completo la liga, lo que constituye el principal atractivo de esta competición. En este clásico reparto de papeles, los Pacers de Nate McMillan se han adjudicado el rol de equipo revelación.

Se puede hablar de sorpresa, ya que el mercado veraniego había dejado una plantilla en principio inferior a la de la temporada anterior. El equipo, entonces liderado por Paul George, se encontró con los poderosos Cavs de Lebron en primera ronda de playoffs, cayendo por un contundente (en apariencia) 4-0 que no reflejaba la igualdad de la eliminatoria (menos de 20 puntos de diferencia en total). Tras la eliminación PG buscó salir del equipo rumbo a Los Angeles, aunque acabaría siendo traspasado a Oklahoma. A cambio del alero californiano, la franquicia de Indianápolis obtuvo a Victor Oladipo y a Domantas Sabonis.

En aquel mes de julio se consideró este traspaso como un auténtico “robo” por parte de OKC, ya que Indiana recibió a un jugador que no acababa de explotar y a un rookie poco destacado a cambio de la superestrella y emblema pacer. El equipo del recién nombrado MVP, Russell Westbrook, atraería también a otro gran jugador como Carmelo Anthony; posicionándose así como uno de los favoritos para asaltar el dominio de los Warriors en la Conferencia Oeste. Por otra parte, Indiana se reforzó con un alero tirador como Bojan Bogdanovic y con dos sólidos point guards, Cory Joseph y Darren Collison, encargados de suplir la marcha de Teague a los Wolves. En cambio, se mantuvo en el equipo su jugador de futuro, el pívot Myles Turner.

Con la llegada de estos nuevos refuerzos, McMillan consiguió una plantilla más solida que la anterior, pero que carecía, en principio, de una gran estrella que guiara al equipo. Es en este momento cuando surge la figura de Oladipo, que aprovechó para hacerse con las riendas del equipo. Acompañado por una exhaustiva preparación veraniega orientada a mejorar su físico y su tiro, el escolta dio el salto de calidad que tanto se le había demandado durante años. Los resultados no tardaron en llegar y pasó de 16 a 24 puntos por partido, lo que le coloca como favorito a Jugador Más Mejorado.

A pesar de su brutal mejora, la importancia del ex-Hoosier va más allá de los números. El escolta está demostrando una gran capacidad de liderazgo, algo que PG nunca tuvo, a pesar de su innegable calidad. Además, la identidad de juego del equipo ha cambiado por completo, pasando del estilo defensivo de las últimas temporadas a un juego ofensivo coral, sustentado por uno de los mejores porcentajes de triple de la liga. Oladipo ejerce como líder del sistema ofensivo, haciendo mejores a sus compañeros y creando espacios para ellos. El rendimiento de sus compañeros baja cuando él no está en pista.

Esta brutal dependencia de su estrella se refleja también en los partidos que se ha perdido por lesión. A finales de año, el escolta pacer sufrió problemas físicos que le dejaron fuera cuatro partidos. En ese tramo, Indiana no cosechó ninguna victoria, pero con el regreso de Oladipo llegó una contundente victoria ante unos Bulls en racha que demostraba que, sin él, el equipo no funciona.

Otro de los aspectos que Indiana ha mejorado con la llegada del escolta se observa en las situaciones de clutch time, otra cualidad que Paul George no poseía y que el equipo de McMillan ha encontrado en Oladipo. Su personalidad hace que siempre pida la bola en los momentos calientes del partido, culminando con un acierto asombroso, que les ha dado a innumerables alegrías a los aficionados del Bankers Life Fieldhouse. Entre sus actuaciones clutch podemos destacar sus canastas ganadoras frente a Bulls, Cavaliers y Spurs, así como la espectacular remontada que lideró con sus 47 puntos ante los Nuggets.

Como ya he apuntado antes, Oladipo no es la única pieza importante en el equipo, que se sustenta en una estructura coral y solidaria. El quinteto es muy equilibrado, con los cinco titulares sobrepasando con creces los 10 puntos por partido. El base Collison comparte con Oladipo la dirección de juego del equipo, y lo hace con uno de los mejores ratios asistencias/pérdidas de la NBA. Bogdanovic aporta triple y potencial ofensivo, Thaddeus Young añade su versatilidad en ambos lados de la pista y Myles Turner se afianza como uno de los mejores taponadores de la liga. El banquillo también es más sólido que años anteriores, con un gran base suplente como Cory Joseph y un Lance Stephenson que hace de la cancha una fiesta cada vez que la pisa. A estos nombres hay que añadir el de Domas Sabonis, la otra pieza del traspaso, que está aportando unos nada despreciables 12 puntos y 8 rebotes por partido.

Con esta nueva cara, los Pacers están ahora mismo quintos de la Conferencia Este con un récord, a día de hoy, de 27 victorias y 22 derrotas, amenazando las posiciones de Heat y Cavaliers. Los Playoffs que tan lejanos se veían al comienzo de la temporada son ahora el objetivo real del equipo, que podría, incluso, soñar con pasar alguna ronda. Ya nadie recuerda el traspaso como un fracaso, ya que la temporada de OKC hasta hace bien poco estaba siendo muy decepcionante, en cambio, estos Pacers han encandilado a su ciudad y sorprendido a la liga. Y para rematar, Oladipo formará parte de un All-Star al que Paul George sólo ha tenido acceso a última hora como sustituto de DeMarcus Cousins (desgarro en el tendón de Aquiles). El futuro se presenta optimista para la gerencia de Kevin Pritchard, con bastante espacio salarial para la agencia libre, que puede ayudar a adquirir dos o tres piezas para hacer a este equipo aspirante a todo. Con Oladipo a este nivel, todo es posible.

1 Comentario

  1. El artículo está muy bien redactado y estructurado. Tienes futuro en el mundo del periodismo Pablo Duque

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