España tropezó en el momento más inesperado y se complicó el pase a las semifinales del Campeonato de Europa. La derrota por 31-26 ante Eslovenia, que no había ganado en esta segunda fase, deja a los Hispanos en una situación muy comprometida para intentar alcanzar la penúltima ronda del torneo.

Le costó entrar en el partido a España, irregular y con grietas en defensa que facilitaron la vida a Eslovenia, una selección a la que le gusta correr tanto como a los Hispanos. El 6-0 planteado de inicio por Jordi Ribera no tuvo la intensidad necesaria, todo lo contrario que la red que intentó tejer el mito Veselin Vujovic, seleccionador esloveno.

Fue ese exceso de intensidad el que permitió ver algo de luz a España. Las tres exclusiones sufridas por Eslovenia supieron aprovecharlas los Hispanos para superar la mitad del primer tiempo sin alejarse en el marcador. Cuando más dudas parecieron tener los Hispanos más importantes fueron las manos que sacó Gonzalo Pérez de Vargas y los goles del inspirado Ferran Solé desde el extremo, que compensó la falta de tiro exterior.

Pero la Selección nunca terminó de estar cómoda, no consiguió correr y el nivel defensivo estuvo lejos del que requería la ocasión. Eslovenia llevó el partido a la lucha y España no supo salir del barro en el que tan cómodos se sintieron los hombres de Vujovic, que se fueron la descanso con ventaja de un gol 13-12.

El inicio de la segunda parte, lejos de mejorar el panorama lo oscureció más. La defensa hispana continuó demasiado abierta, endeble y con dudas. El ataque, confuso, golpeándose una y otra vez contra un muro. Y mientras, Eslovenia alargando una ventaja que se fue hasta los cinco goles (20-15) apenas superados los cinco minutos y que se estiró a los siete (25-18) consumida la mitad del segundo tiempo.

España se agarró a Cañellas para no caer al precipicio, pero no fue suficiente argumento para cortar una hemorragia que acabó por descomponer a una selección que caminaba con dificultad cuesta arriba mientras su rival corría cuesta abajo. Con todo perdido, los Hispanos sacaron todo su orgullo y carácter, esa personalidad que tantas veces les condujo al éxito. Eslovenia dudó, Pérez de Vargas hizo creer en el milagro y el ataque funcionó con más soltura. Pero España llegó tarde y se le escapó una victoria que le hubiera puesto muy cerca de las semifinales.

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